Pelotón

Una de las películas que relata de manera realista y cruda la intervención estadounidense en Vietnam es Pelotón (Platoon, Oliver Stone, 1986), en la cual el espectador es testigo del conflicto armado sin concesión alguna por parte del director, Oliver Stone, quien relata, de forma casi autobiográfica, su estancia en el frente de Vietnam del Sur. A diferencia de El Francotirador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978) donde el enemigo queda plasmado como los crueles Viet-Congs que torturan a los protagonistas, o de Apocalipsis Ahora (Apocalypse Now, Francis Ford Coppola, 1979) donde es alguien del propio bando el que se subleva y se convierte en el enemigo, en Pelotón el enemigo no está en la selva vietnamita como aldeano, Viet-Cong o algún desequilibrado coronel desertor, sino en la división existente en la filas del propio ejército de lo Estados Unidos.

Chris Taylor (Charlie Sheen), un joven de clase acomodada, decide enlistarse voluntariamente en la Guerra de Vietnam, renunciando a una plaza en una prestigiosa universidad, pese a la desaprobación de sus padres. A través de la correspondencia que Chris con su abuela, es como se relatan los acontecimientos sucedidos que la audiencia percibe al momento de ver la película. El calor infernal al que es sometido Chris en Vietnam, el origen de sus compañeros, pertenecientes a la clase rural y urbana marginal, nada que ver con los hijos de lo dirigentes que llevaron al país a la Guerra, y la dificultad estadounidense para penetrar en un territorio inhóspito y desconocido, a merced de la superioridad de la guerrilla del Viet-Cong.

El pelotón, conformado por puro jovencito que no pasa de los 20 años, es comandado por dos sargentos, uno de ellos el cruel sargento Bob Barnes (Tom Berenger, escalofriante) quien apuesta por la crueldad y el pillaje conforme el pelotón se adentra en territorio vietnamita, y el sargento Elias Grodin (un soberbio Willem Dafoe) quien sin ser una hermana de la caridad, se muestra más compasivo ante los vietnamitas y los integrantes del propio pelotón, comportándose, dentro de la tradición castrense, de manera poco ortodoxa. Ambos sargentos se oponen entre sí, y es cuestión de tiempo para que las cosas entre ellos lleguen a un punto crítico.

A través de Chris, quien vea la película dará cuenta de la dualidad inherente en el ser humano conformada por el binomio razón/pasión, donde ambas cualidades pueden llevar a la compasión o al ejercicio más brutal de la violencia. Éste descubrimiento que se hace a través de Chris es suave, comparado con el que uno hace sin que el personaje de Charlie Sheen sea del todo consciente: al comprender la naturaleza, la condición humana, es prácticamente inevitable, a juicio del director, la pérdida de la inocencia. Desde luego, el guión escrito por el propio Oliver Stone da cuenta de su situación cuando el mismo se enlistó de manera voluntaria en Vietnam, siendo testigo de los peores crímenes de guerra a una edad temprana.

Varios elementos de esa experiencia personal son plasmados en la película, como el consumo de estupefacientes en los ratos de ocio del pelotón, que hacían más tolerables las situaciones climáticas y permitían la evasión de las crudas experiencias que deja una guerra. La indecisión de los reclutas estadounidenses para atacar blancos civiles, queda plasmada en el ataque a una aldea vietnamita, presuntamente Viet-Cong, donde los soldados no saben si empuñar las armas o no, lo cual acarrea la posterior discusión del sargento Bob y el sargento Elías, en uno de lo duelos histriónicos más interesantes de la película.

La labor tras la cámara de Oliver Stone es prodigiosa, siendo las secuencias del ataque nocturno y de la muerte del Sargento Elías, algunas de las mejor logradas en la historia del cine, dada su complejidad técnica en los ámbitos de edición, mezcla de sonido y efectos de sonido. Estos rubros técnicos señalados son de lo más notable de la película: la edición permite que la película fluya a un ritmo adecuado, permitiendo al espectador dar cuenta de cada detalle de la acción; la mezcla y los efectos de sonido, acrecientan la sensación de realismo experimentada a lo largo del filme. Quizá el único vicio de la película sea el exceso de las tomas abiertas, ya que se permite interactuar poco con las emociones de los personajes.

En el rubro de las actuaciones, los trabajos de Tom Berenger y Willem Dafoe son encomiables, merecedores de la nominación al Óscar como Mejor Actor de Reparto. Charlie Sheen, aunque correcto, pudo haber explotado más el potencial dramático de su personaje. El resto del elenco, conformado por los jóvenes reclutas que incluyen a un entonces desconocido Kevin Dillon, y a la ahora superestrella Johnny Depp, está bien seleccionado, aunque su participación en el filme tenga funciones prácticamente decorativas. En resumen, Pelotón es otro de los testimonio fílmicos sobre la Guerra de Vietnam más sobresalientes, que logra entretener a la audiencia sin por ello ser complaciente o convencional con la misma.

VIDEOS

Trailer de Pelotón.

http://www.youtube.com/watch?v=69x1IOKuZ2s

Los reclutas drogándose en Pelotón.

http://www.youtube.com/watch?v=DtfwTSGEjSQ

Escena de la muerte del sargento Elías.

http://www.youtube.com/watch?v=Ue8VS-bcj88


1 comentario:

Alyson Guillermo Bohorquez Escobar dijo...

de lo mejor que eh visto, la vi cuando tenia 12 años y me impacto demasiado